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Enrique Cano: Personalmente. Exposición.

Exposición retrospectiva del fotoperiodista Enrique Cano, en la que se recogen 30 años de su trayectoria profesional (de 1977 a 2007), que le llevó a trabajar para medios como Diario 16, El Independiente o la Agencias Cover.

Enrique Cano (Madrid, 1957) es uno de los miembros más destacados de una brillante generación de reporteros gráficos que llegó al oficio pocos años antes de la muerte de Franco en 1975, y protagonizó el periodo que va desde los primeros años de la Transición hasta la victoria del PSOE en 1982, renovando por completo el panorama del fotoperiodismo.

Más allá del acontecimiento mediático puntual, a Enrique Cano siempre le han interesado otros aspectos de la realidad cotidiana, algo vinculado a su compromiso profesional y sociocultural. Esto se refleja en las imágenes de la exposición, que muestran desde manifestaciones políticas de la época, a sucesos destacados e impactantes como el accidente de los niños del Colegio Vista Alegre de Vigo en el puente sobre el Órbigo de Santa Cristina de la Polvorosa al comienzo de la Semana Santa de 1979, o diferentes momentos de la movida madrileña.

La exposición también recoge una amplia muestra del Enrique Cano retratista, que ante todo persigue la naturalidad de aquellos a los que fotografiaba. Entre los retratados es posible ver imágenes de políticos como Adolfo Suárez, Alfonso Guerra o Enrique Tierno Galván, gente de la cultura como Rafael Alberti, Antonio Gala o Pedro Almodóvar, e incluso personajes conocidos a nivel mundial, como el Pape Juan Pablo II o Mick Jagger.

Las 75 imágenes, todas ellas publicadas en distintos medios de comunicación, buscan reflejar una trayectoria profesional que se inició a mediados de los años 70 del pasado siglo y se ha prolongado hasta los primeros años del siglo XXI, así como mostrar una manera muy personal de entender el fotoperiodismo.

Esta colección fotográfica ha sido donada por el propio Enrique Cano al Centro Documental de la Memoria Hístórica.

Enrique Cano llegó a la fotografía por casualidad, pues quería ser director de cine. Con la falta de escuelas pensó que la fotografía le permitiría aproximarse al cine, pero el destino ha querido que su larga trayectoria fuera en el fotoperiodismo y la fotografía documental.

En 1976 fundó la agencia Minor con un grupo de fotógrafos, con la intención de cubrir los cambios sociales y políticos de la Transición. Un año más tarde fundó la agencia Delta, con el mismo propósito pero con un objetivo más profesional. De 1994 a 1995 creó y dirigió Kappa Press en Buenos Aires, regresando a España para entrar como director en la desaparecida agencia Cover, donde se inició en la fotografía digital. Fundó y dirigió igualmente Digital Press (1996-2000), digitalizando los archivos de fotógrafos como Ramón Masats y Nicolás Muller.

Fue fotógrafo de los periódicos Libre (1978), Diario 16 (1978-86) y El Independiente (del que fue editor gráfico y jefe de fotografía de 1986 a 1991), así como de El País Semanal, el Magazine de El Mundo y las revistas Paisajes y Tiempo. Desde 1977 es miembro de la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa.

De 1991 a 1992 desarrolló el proyecto fotográfico Razas caninas, un retrato de distintos tipos de perros clasificados según su carácter, por medio del cual buscó la esencia de cada animal. Para la revista Tiempo, realizó un amplio trabajo en Cuba sobre la vida y el trabajo de los habitantes de la isla. De 2010 a 2011 centró su actividad en el retrato de los 60 fotógrafos más influyentes de su generación; y en 2012, en los países de Oceanía y el Sudeste Asiático.

En el año 2000 participó en la exposición colectiva ’25 años después. Memoria gráfica de una Transición’ (Fundación Telefónica, Madrid); en 2008 presentó Personalmente (Fundación Diario Madrid), un resumen de sus 30 años de carrera como fotógrafo de prensa.

Entrada gratuita.

Exposición Personalmente

REAL CHANCILLERÍA

Calle Chancillería, 4

Horario:

Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo

De 11:00 a 14:00

De 17:00 a 19:00

Exposición de Antonio Vallano en Ampudia (Palencia).

Durante todo el mes de Junio podéis visitar la exposición de doble temática: “Fotografía Nocturna» y “Retratos de Etiopía”.

En esta ocasión, además de mis fotografías, podréis contemplar algunos objetos que me acompañaron en mi regreso de este sorprendente país. Como complemento, una proyección explicativa detalla algunas de sus tradiciones.


En la Sala de Exposiciones de la Oficina de turismo de Ampudia (Palencia)Antiguo Hospital de la Clemencia.

De martes a domingo, de 10:30 a 13:30 y de 16:30 a 19:30

Oficina Municipal de Turismo · Calle Duque de Alba, 1, 34191 Ampudia, Palencia, Spain

PhotoEspaña 2021: Bill Brandt, el fotógrafo que olvidó su pasado aleman y contrastó el mundo con su cámara


FERNANDO SÁNCHEZ

La Fundación Mapfre de Madrid ha presentado la exposición retrospectiva sobre Bill Brandt, uno de los fotógrafos británicos más influyentes del siglo XX. A través de 186 positivos originales conoceremos a fondo el estilo de un autor que se reconoció deudor de Atget y que renegó de su sangre alemana por su antipatía hacia el régimen nazi.

Bill Brandt es quizás uno de los fotógrafos que mejor han trabajado en el laboratorio para buscar un estilo personal reconocible. No buscaba la realidad en sus copias, sino su forma de ver el mundo. Y esto es algo que no podemos separar de su trabajo.

A lo largo de la exposición que podemos ver en la Fundación Mapfre de Madrid conoceremos, como cuentan las primeras líneas de su biografía, a:

un hombre que amaba los secretos y los necesitaba. La cara que presentaba al mundo era la de un caballero nacido en Inglaterra, alguien que fácilmente podía armonizar en las carreras de Ascot que tanto le gustaba fotografiar.

El recorrido está dividido en seis secciones que nos permiten conocer todos los campos que tocó en la fotografía, desde la callejera hasta el desnudo o el retrato. Y en todos y cada uno de ellos el trabajo en el laboratorio se convierte en algo esencial.

Un fotógrafo único

No responde al patrón de los fotógrafos humanistas de mediados del siglo XX. Ni siquiera salía a buscar la imagen, sino que muchas veces se servía de la escenificación para conseguir sus objetivos. Muchos de los disparos callejeros que vemos están protagonizados por sus familiares y amigos.Bill Brandt Tarde en Kew Gardens, 1932 Evening in Kew Gardens 25,24 x 20,48 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.Bill Brandt Tarde en Kew Gardens, 1932 Evening in Kew Gardens 25,24 x 20,48 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.

Es una visión teatral de la vida cercana a su forma de ver el mundo. El espectador se siente atrapado al contemplar situaciones y personajes que parecen reales (ojo, muchas veces lo son) pero te cuesta distinguir si es momento real o imaginado.Es una visión teatral de la vida cercana a su forma de ver el mundo

Esta forma de trabajar, al principio de su carrera, marcará su trayectoria y definirá su estilo cuando se enfrente a los retratos y a los desnudos. Por ejemplo, cuando publicó ‘A night in London’ (1938), con la inspiración del trabajo de Brassai en París, utilizó a su familia y su entorno para conseguir un ambiente similar.Bill Brandt Sirvienta y sirvienta segunda preparadas para servir la cena, 1936 Parlourmaid and Under-parlourmaid ready to serve dinner 23,81 x 20,32 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.Bill Brandt Sirvienta y sirvienta segunda preparadas para servir la cena, 1936 Parlourmaid and Under-parlourmaid ready to serve dinner 23,81 x 20,32 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.

Sus retratos se publicaron en varias revistas. Son contrastados, extraños y perfectos. Delatan el conocimiento que tenía de la persona que posaba para él. Era un fotógrafo con una formación exquisita y un gusto único para reconocer a las grandes personalidades. Y llegó a centrarse solo en los ojos de los personajes para contarnos cómo eran.Bill Brandt Francis Bacon en Primrose Hill, Londres, 1963 Francis Bacon on Primrose Hill, London 25,40 x 20,32 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.Bill Brandt Francis Bacon en Primrose Hill, Londres, 1963 Francis Bacon on Primrose Hill, London 25,40 x 20,32 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.

Se enfrentaba al paisaje como un pintor. Si hubiera vivido en la actualidad sería, sin duda, un virtuoso del ordenador sin caer en los tópicos de algunos neopictorialistas. El contraste siempre está presente, con negros muy profundos. Y si necesitaba una doble exposición en el laboratorio, no tenía ningún problema en hacerlo.Si hubiera vivido en la actualidad sería, sin duda, un virtuoso del ordenador sin caer en los tópicos de algunos neopictorialistas.

El desnudo era su género favorito, tal como cuenta en la entrevista que podemos ver al final de la exposición. Incluso utilizó una cámara angular extrema, una Hasselblad que podemos ver, para generar esas distorsiones tan parecidas al trabajo de uno de sus escultores más admirados.Bill Brandt Desnudo, Londres, 1952 Nude, London 22,86 x 19,37 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.Bill Brandt Desnudo, Londres, 1952 Nude, London 22,86 x 19,37 cm Private collection, Courtesy Bill Brandt Archive and Edwynn Houk Gallery © Bill Brandt / Bill Brandt Archive Ltd.

En definitiva, estamos ante una exposición que no nos podemos perder para aprender y entender a uno de los mejores fotógrafos británicos (nacido alemán) del siglo XX. La Fundación Mapfre ha conseguido de nuevo atraer todas las miradas de los fotógrafos que entendemos que no somos nada si no conocemos el pasado. Y Bill Brandt es uno de los autores más modernos de la historia. Murió en 1983 pero podría pasar como un fotógrafo actual.

La exposición estará abierta hasta el 29 de agosto en la Fundación Mapfre Sala Recoletos (Paseo de Recoletos 23, Madrid).

  • Bill Brandt
  • Horario: Lunes (exceptofestivos) de 14:00 a 20:00h. Martes a sábados de 11:00 a 20:00h. Domingos y festivos de 11:00 a 19:00h.
  • Sala Recoletos Paseo de Recoletos 23, Madrid

PHotoEspaña 2021 dará protagonismo a las miradas femeninas, la fotografía africana y los jóvenes y combinará exposición virtual y presencial

Tras una edición de 2020 marcada por la pandemia del coronavirus, PHotoEspaña 2021 vuelve con una nueva cita que se celebrará entre el dos de junio y el 30 de septiembre, contará con 86 exposiciones con obras de 376 fotógrafos y artistas visuales y recuperará el carácter presencial, aunque combinándolo con lo virtual que, según Claude Bussac directora del Festival, «ha venido para quedarse«.

Por eso, aunque el Festival Off (que el pasado año fue virtual) vuelve a ser presencial, con la idea de apoyar a las galerías de arte madrileñas, el evento de este año cuenta con muchos proyectos virtuales, que se combinarán con variadas actividades presenciales. De hecho, el de este año será «un festival muy abierto al público, participativo, con muchas actividades y convocatorias para que el público amateur y profesional pueda enviar sus imágenes«.

Contenido del Festival

Este año PHotoEspaña ha concebido un programa que aborda cuestiones sociales actuales. Así, «reflexionará sobre la fotografía panafricana desde un punto de vista global. También dará visibilidad al trabajo de mujeres fotógrafas nacionales e internacionales y el medio ambiente y la sostenibilidad estarán presentes a través de la obra de grandes fotógrafas«.

'Detrás del instante': Isabel Muñoz y la fotografía como pasión

EN XATAKA FOTO‘Detrás del instante’: Isabel Muñoz y la fotografía como pasión

Nombres como Margaret WatkinsBarbara MorganOuka LeeleMontserrat SotoLua Ribeira o Isabel Muñoz, que presentará su último proyecto (creado exprofeso para el Festival) donde reflexiona sobre «el agotamiento de recursos en el planeta, el agua entre otros, que puede llegar a poner en peligro nuestra supervivencia como especie«.Isabel MunozIsabel Muñoz. © Isabel Muñoz

También hay que destacar el «abordaje» de la fotografía panafricana gracias a Elvira Dyangani Ose, comisaria invitada de la edición que presentará dos exposiciones colectivas, un ciclo de cine y un programa de performance y conversaciones en los que se explorará la fotografía desde una perspectiva panafricanista global.

Además, PHotoEspaña 2021 contará con clásicos de la fotografía como Bill BrandtNicholas NixonGarry Winogrand y Alfonso; representantes de la Escuela de Madrid, como Gerardo Vielba; y con las voces más jóvenes de la fotografía contemporánea, de la mano de diversas convocatorias y con propuestas de autores como Paola Bragado, Alejandro Rego, Arguiñe Escandón, Marius Scarlat, Zied Ben Romdhame, Sonia Merabet, Hakim Rezaoui o Yasmine Hatimi, entre otros.Dp 4058 Petrosdawit Prologueii StrangersnotebookDawit L. Petros. Untitled (Prologue II), 2016. Series: The Stranger’s Notebook © Dawit L. Petros. Courtesy the artist, Tiwani Contemporary, and The Walther Collection.

Otros nombres de los que también se podrá disfrutar algunos trabajos serán Sergio Belinchón, Gabriel Cualladó, Joan Fontcuberta, David Goldblatt, Paul Graham, Candida Höfer, Valérie Jouve, Sebastião Salgado, Allan Sekula o Martin Parr. Y si el año pasado despuntó la convocatoria #PHEdesdemibalcón, este 2021 la organización vuelve a invitar a todos los fotógrafos profesionales y aficionados a engrosar la lista de autores del Festival con la convocatoria #VisitSpain, en esta ocasión patrocinada por OPPO, en la que invitan a todo el mundo a dar a conocer su entorno y su cultura.Paradiso 2018María Sánchez. Paradiso, 2018 © María Sánchez

Otra novedad es PHE Gallery, la nueva sede permanente de PHotoEspaña que se convertirá en el corazón de la programación, con muestras de libros de fotografías, encuentros con fotógrafos, talleres y seminarios. Además, también acogerá el Campus PHE Gallery, donde se ofrecerá mensualmente una programación de cursos especializados, seminarios, talleres exprés y charlas para todo tipo de públicos «con el objetivo de aprender, divertirse y generar lazos de unión«.

En cuanto a las ciudades invitadas, se mantienen las de Alcalá de Henares, Alcobendas, Almería, Barcelona y Zaragoza a las que se suman Ciudad Real y Oporto. Además, en septiembre se celebrará una nueva edición de PHotoEspaña Santander. Como ha venido sucediendo hasta el pasado año, las opciones del Festival son tan amplias que no podemos hablar de todas (ni siquiera de una pequeña parte), así que os recomendamos una visita a su web para informaros de todas las posibilidades de disfrutar de la fotografía que nos ofrecerá PHotoEspaña 2021.

Más información | PHotoEspaña

PIEDAD ISLA. Exposición en el Patio Herreriano de Valladolid.

Un testimonio fotográfico

Esa mujer espigada que nos mira sonriente montada en su Vespa delante de una casa de pueblo, en una imagen de 1962, es Piedad Isla, gran fotógrafa, que hoy da nombre a un premio de prestigio y a un museo etnográfico en la localidad palentina donde nació, Cervera de Pisuerga, un centro fruto de su afán por coleccionar objetos y que guarda su legado fotográfico. Sin embargo, su nombre no figura en algunos libros de historia de la fotografía española.

Pero Piedad Isla (1926-2009) -de quien Cristina García Rodero dijo cuando descubrió su obra: “Es mi maestra sin yo saberlo”- fue una mujer que creó todo un universo fotográfico entre las paredes de la montaña palentina, que fue su paisaje y su fondo. La exposición Piedad Isla, Un Testimonio Fotográfico, del 7 de mayo al 19 de septiembre de 2021 en el Patio Herreriano de Valladolid , da cuenta de cómo retrató la vida cotidiana en los años cincuenta y sesenta de niños, mujeres, hombres, así como de ceremonias, trabajos… desde la naturalidad que le otorgaba estar en su ambiente. No lo tenía fácil: era mujer -antes de ella se cuentan con los dedos de una mano las fotógrafas en España-, hacía fotos, un oficio “que no estaba muy bien visto”, admitía, y llevaba pantalones, para disgusto de su madre, pero es que la falda se le enredaba en los radios de la bicicleta con la que empezó a trabajar. “Encargó unos pantalones a un sastre y ya siempre iba con ellos puestos. Era una indómita”, señala Esteban Sainz Vidal, presidente de la Fundación Piedad Isla & Juan Torres -nombre del que fue su esposo- y comisario de la exposición junto a Feliciano López Pastor.

Sainz la define como “una pionera del neorrealismo”, el movimiento con el que renovaron la mirada fotográfica en España los miembros de la Escuela de Madrid, con Gabriel Cualladó, Paco Ontañón, Ramón Masats… y los maestros de Barcelona, como Català-Roca o Joan Colom. “Pero ella no los conocía, ni de oídas”, añade Sainz.

Sin embargo, su obra no es la de una aficionada. Isla se formó en un estudio fotográfico de Oviedo a comienzos de los años cincuenta. El interés por la fotografía había nacido en los domingos de su adolescencia: “Alquilaba con mis amigas una cámara en un bazar del pueblo y pagábamos a escote”. De aquellos juegos pasó a comprar su primera cámara, una Kodak Retina de segunda mano, para el estudio que abrió en Cervera, en 1953. “Se presentó en Madrid en la casa Kodak y les convenció para que le dieran un crédito en película para poder empezar”, agrega. Su llegada a los pueblos era un acontecimiento. La anunciaban las campanas de la iglesia.

Con su motillo iba por unos 70 pueblos para hacer las fotos de los carnés de identidad, bodas, bautizos… y empezó a documentar cómo era aquella vida. En una entrevista con EL PAÍS, en 2005, contaba el acontecimiento que suponía su llegada a los pueblos. Ella avisaba al alcalde por teléfono y su entrada la anunciaban las campanas. “Se reunían todos y no se iban hasta que no acababa mi trabajo. Luego enviaba las fotos al alcalde, que se encargaba de repartir los retratos y recibir el dinero, y él me lo hacía llegar”. Fue corresponsal de la agencia Efe y colaboró en varios periódicos. ”Lo que le sobraba de película de su labor profesional lo empleaba en hacer lo que le apetecía, que era retratar tareas que estaban llamadas a desaparecer”.

Piedad Isla. El chamarilero, 1957.
Piedad Isla. El chamarilero, 1957.FUNDACIÓN PIEDAD ISLA & JUAN TORRES

Sufrió contratiempos, como cuando se le cayó su Rolleiflex desde un puente al río: “Se dio un buen remojón, pero fui a una gasolinera, la sequé con la bomba de aire de inflar neumáticos y pude seguir”. Ante la falta de focos se las ingeniaba para retratar en la calle con luz natural y una sábana de fondo.

Sainz destaca de su estilo “la normalidad”. “Piedad conocía a los personajes que fotografiaba, y ellos la reconocían como alguien de su entorno”. No estaban ante el fotógrafo venido de fuera para captar lo pintoresco, sino que dejaban a aquella mujer meterse con su cámara hasta la dramática intimidad de una extremaunción.

“Reverenciaba a los ancianos”

Entre los fragmentos de vida que fijó en blanco y negro, sobresale su cariño por los niños, como el pequeño Toño, al que retrató tirando de un burrito, o a Juanito Cuadrado, que sonríe con la cara tiznada por estar jugando con carbón. En sus retratos hay siempre respeto por la persona, “reverenciaba a los ancianos”, una mirada que se percibe en su fotografía a la señora Quica, con su rostro arrugado y vestida de negro. En la exposición hay varios retratos de estudio que impresionan por la dignidad del fotografiado, aunque fuese un mendigo con la chaqueta remendada y la camisa zurcida.

Costureras, mineros, pastores trashumantes, carreteros, guardias civiles, o el maravilloso retrato de un grupo de personas que limpia el monte… Y, por supuesto, las ceremonias, como la de la imagen titulada Cantamisa en Estalaya (1958), estampa en la que los feligreses llevan en alto en una silla al religioso. Isla puso el foco en lo tradicional, pero ello no impidió que tomara instantáneas modernas para su época, como Rosita y Maruja (1954), en la que capturó desde una ventana a dos mujeres que caminan por la calle embarrada, pero la mitad de la imagen es la contraventana de madera.

Piedad Isla. Cantamisa en Estalaya, 1958.
Piedad Isla. Cantamisa en Estalaya, 1958.FUNDACIÓN PIEDAD ISLA & JUAN TORRES

Su obra no empezó a conocerse hasta los años ochenta. “Ella no le daba importancia a lo que hacía. Hoy hay más de 200.000 negativos, incluido material en color que no hemos estudiado por falta de presupuesto”, según Sainz. En el Museo Etnográfico Piedad Isla, el que creó junto a su esposo en 1980 en la casona del siglo XV en la que vivió en Cervera, hay más de 2.000 objetos de carpinteros, labradores, herreros, junto a juguetes, vestidos, instrumentos musicales… Acompañado de unas 300 fotos relacionadas con ese conjunto.

Piedad Isla se jubiló en 1992, pero solo dejó su oficio cuando falleció el 6 de noviembre de 2009 en Madrid. A sus 83 años tenía programada una conferencia sobre fotografía que no pudo dar. Preocupada siempre por propiciar un mundo mejor a los que venían detrás, dejó escrito: “Tenemos una herencia recibida con una obligación de cumplimiento, de nosotros depende el ritmo y dirección que la demos”.

UNA FOTÓGRAFA COMPROMETIDA CON SU ENTORNO

'Piedad Isla en moto' (1962)

Las ocupaciones de Piedad Isla desbordaron su actividad como fotógrafa. Fue concejal y primer teniente de alcalde de su pueblo, creó asociaciones culturales y, comprometida con el patrimonio artístico, la naturaleza y el turismo de su comarca, organizó jornadas para la recuperación de la arquitectura tradicional y el cuidado del medio ambiente. “Se enfrentó a los inmovilistas y le metía el dedo en el ojo a los políticos”, apunta Esteban Sainz. En 2005, la Diputación de Palencia instituyó un concurso fotográfico con su nombre, que premia una trayectoria y que han recibido, entre otros, Cristina García Rodero, Ramón Masats, Colita, Juan Manuel Castro Prieto, Chema Madoz y Marisa Flórez. En la imagen, Piedad Isla en moto, en 1962 (FUNDACIÓN PIEDAD ISLA & JUAN TORRES)

https://museoph.org/exposicion/piedad-isla

“Mario Muchnik. El fotógrafo” en la Sala de Exposiciones de la Casa Revilla.

Mario Muchnik, el fotógrafo.

El Ayuntamiento de Valladolid y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua promueven en la sala de exposiciones de la Casa Revilla la exposición ‘Mario Muchnik, el fotógrafo’, muestra organizada en colaboración con el Instituto Cervantes, integrada por las imágenes en blanco y negro que el editor y fotógrafo argentino Mario Muchnik tomó durante más de medio siglo a escritores e intelectuales de todo el mundo. Distintos paisajes urbanos de temática literaria complementan a los retratos de los autores que integran este montaje.

La presentación de esta muestra ha contado con la presencia de la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, el director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja y el coodirector del programa Valladolid Letraherido, Pedro Ojeda Escudero.

Comisariada por el poeta argentino Marcos-Ricardo Barnatán, la muestra perteneciente al fondo expositivo del Instituto Cervantes ofrece la oportunidad de acercarse a muchos de los escritores a los que Mario Muchnik tuvo la oportunidad de conocer en calidad de editor, que incluye a integrantes del ‘boom’ literario latinoamericano como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o José Donoso, y a clásicos de las letras hispanas como Jorge Luis Borges, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Alejo Carpentier o Ernesto Sábato. Escritores de otras lenguas como Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre, André Malraux, Italo Calvino, Kenizé Mourad u Olivier Sacks tampoco fueron ajenos al objetivo de Muchnik.

Las 62 fotografías que integran este proyecto expositivo, tomadas en riguroso blanco y negro, carecen de escenografía preparada y transmiten al público una sensación de naturalidad. La exposición de retratos literarios se complementa con una selección de paisajes urbanos, en los que muchas veces está presente la temática del libro y de la lectura. Las imágenes expuestas forman parte de una selección de la colección fotográfica que Muchnik donó en 2017 al Instituto Cervantes y que desde entonces se han podido contemplar en las sedes del Instituto Cervantes de París, Viena, Cracovia, Varsovia y Belgrado.

Considerado como uno de los más importantes editores literarios de España, el argentino Mario Muchnik (Buenos Aires, 1931) es también un magnífico fotógrafo. Desde su infancia estuvo en contacto directo con muchos escritores —muchos amigos de su padre, el también editor Jacobo Muchnik— con quienes mantuvo en ocasiones una relación de amistad que se prolongó de por vida. Jacobo Muchnik estuvo durante años al frente de Fabril Editores, una de las editoriales argentinas más importantes, que llegó a editar la primera gran novela de Ernesto Sábato ‘Sobre héroes y tumbas’.

Mario Muchnik abandonó Argentina para estudiar física en Estados Unidos y únicamente regresó después a su país por viajes de trabajo o motivos familiares. Mario Muchnik ejerció como físico en el Instituto Enrico Fermi de Italia, tarea que acabó abandonando para dedicarse a la edición literaria, siguiendo así la estela iniciada por su padre. Muy pronto se estableció en Europa y durante años residió en ciudades como Roma, París, Londres, Barcelona y Madrid.

La colaboración que el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua inició en 2020 con el Instituto Cervantes ha facilitado que la exposición ‘Mario Muchnik, el fotógrafo’ inicie una itinerancia por distintas localidades de Castilla y León.

La exposición ‘Mario Muchnik, el fotógrafo’ permanecerá abierta al público en la Sala de exposiciones «Casa Revilla» (calle Torrecilla número 5) hasta el próximo 27 de junio

Detalles

Comienza: 5 mayo 18:00

Finaliza: 27 junio 21:30

Precio: Gratuito

Categorías del Evento: Casa RevillaExposiciónValladolid Letraherido

Etiquetas del Evento: editoresescritoresExposicionesfotografiaValladolid Letraherido

Local

Sala de Exposiciones Casa RevillaC/ Torrecilla, 5
Valladolid, Valladolid  España

Teléfono: 983426246

Web:

https://www.info.valladolid.es/detalle-museos-y-salas-de-exposiciones/-/asset_publisher/b6WY8jZFdQBi/content/lugares-salas-de-exposiciones-casa-revilla

Organizadores

Valladolid Letraherido

Instituto Castellano y Leonés de la Lengua

Instituto Cervantes

José Manuel Navia atrapa la memoria de la España olvidada

EL FOTÓGRAFO PRESENTA LA EXPOSICIÓN ‘ALMA TIERRA’ Y EL LIBRO HOMÓNIMO

El Palacio del Licenciado Butrón acoge la exposición fotográfica Alma Tierra. Un viaje a la España de interior. La cuestión demográfica: memoria y olvido, de José Manuel Navia. A través de 45 fotografías, el visitante puede viajar a 25 comarcas o territorios naturales de ocho comunidades autónomas de la España interior.

«La muestra pone de manifiesto una realidad que no se puede obviar, y mucho menos en el contexto territorial de Castilla y León: el hecho de que, en España, el ochenta por ciento de la población vive en el veinte por ciento del territorio y, por contra, el ochenta por ciento de sus tierras están pobladas tan sólo por un veinte por ciento de sus habitantes«, señaló el consejero de Cultura, Javier Ortega,  en un comunicado remitido a Europa Press.

Por ello, Acción Cultural Española (AC/E) decidió poner en marcha, en colaboración con la Consejería de Cultura y Turismo, un proyecto fotográfico que quiere ser, como apunta Julio Llamazares en el texto que lo acompaña, «una elegía, un alegato contra la marginación de unos españoles por parte del resto y una llamada a la reflexión». Y que es también un homenaje, como dice su autor, José Manuel Navia, que ha dedicado buena parte de su carrera a recorrer los caminos de esa España interior. Un homenaje a una cultura, a su memoria y a las personas que ahí resisten contra viento y marea y que con su generosa colaboración han hecho posible llevar a cabo el libro y la exposición Alma Tierra.

La muestra está recorriendo esa España interior y su periplo continuará, tras su paso por Huesca, Cuenca y Gijón, en Valladolid, en el Palacio del Licenciado Butrón, sede del Archivo General de Castilla y León.

La exposición podrá verse hasta el 14 de mayo de 2021. Es una selección de las 158 fotografías que conforman el libro del mismo título, coeditado por Ediciones Anómalas y AC/E, en el que imágenes y textos ofrecen una panorámica más detallada de la cuestión. La muestra se trasladará a otros centros culturales dependientes de la Consejería, como el Museo Etnográfico de Castilla y León y el Museo Provincial de León. Tanto el lector como el visitante verán la realidad de la despoblación a través de 25 comarcas de la España interior como: Valle del Corneja en Ávila; Campo de Alba en Salamanca; La montaña de Palencia; las Tierras Altas de Soria; la Bureba de Burgos; El Campo de Aliste en Zamora; Laciana y Valle del Porma en León; Los Ancares de Lugo y León; La Alcarria de Cuenca; Campo de Montiel de Ciudad Real; La Mesa de Ocaña en Toledo; Tierra de Molina en Guadalajara; Sobrepuerto, el Sobrarbe, la Ribagorza y La Sierra del Montsec en Huesca; El Maestrazgo de Teruel y Castellón; Las Hurdes, Los Ibores y Tierra de Trujillo en Cáceres; Hoya de Huéscar en Granada; Concello de Lugo; Terra de Caldelas en Ourense; y el territorio vaqueiro de Asturias. 

Del 16 marzo al 21 mayo de 2021

De lunes a jueves de 10:00 a 18:30 horas. Viernes de 10:00 a 14:30 horas.

Archivo General de Castilla y León (Palacio Butrón) –

Plaza Palacio del Licenciado Butrón. Santa Brígida s/n. Valladolid.

47003 Valladolid.

FESTIVAL INTERNACIONAL DE FOTOGRAFÍA DE CASTILLA Y LEÓN 2021

Nace el Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León, que tendrá lugar del 21 de abril al 29 de mayo en distintos espacios de Palencia. Una cita con la fotografía nacional e internacional que abordará la imagen como un espacio donde convergen distintas disciplinas, estilos y épocas y reunirá a grandes nombres de la fotografía contemporánea y del siglo XX.

Once exposiciones, siete conversaciones, tres conferencias, un ciclo de cine comisariado por Isabel Coixet y casi 50 artistas conforman la programación de esta nueva cita para los amantes de la fotografía, que aspira a convertirse en una referencia a nivel nacional e internacional.

https://fifcyl.com/landing/

Palencia se convertirá así en un lugar de encuentro y de reflexión alrededor del mundo de la imagen y la fotografía.

11 exposiciones
7 conversaciones
3 conferencias
45 artistas y participantes
5 películas

Julio Alonso Zancada. Expo Punto de Fuga.

Enhorabuena a nuestro socio Julio Alonso por su nueva exposición.

No os la perdáis.

FECHA :Del 17 al 31 de marzo de 2021

LUGAR: Centro Cívico José María Luelmo.

Horario

De lunes a viernes, de 8:30 a 14:30 horas y de 16 a 21:30 horas; sábados, de 10 a 14 y de 16 a 21:30 horas.

Dirección

  • Dirección postal c/ Armuña nº 3 Valladolid 47008Valladolid
  • Dirección de correo electrónico ccjml@ava.es
  • Teléfonos 983 130 030
  • Líneas – Bus 121819

https://www.valladolid.es/es/temas/donde-estamos/centro-civico-jose-maria-luelmo

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MAGNUM: EL CUERPO OBSERVADO.

LA EXPOSICIÓN

La Fundación Canal presenta “Magnum: El cuerpo observado”, una exposición que reúne 136 imágenes en las que 14 de los más destacados fotógrafos de la agencia Magnum Photos centran sus objetivos en el cuerpo humano como forma de expresión, tanto de los fotógrafos como de los propios sujetos fotografiados. A través de estas fotografías, los autores reflexionan sobre una amplia variedad de temas como la intimidad, la identidad, la sexualidad o cómo la distintas estructuras sociales y culturales determinan la forma de representar y entender el cuerpo humano.

El cuerpo es un tema fundamental a lo largo de la historia del arte. La aparición de la fotografía a mediados del siglo XIX abrió nuevas posibilidades de enfrentarse a la representación de la figura humana, ampliando el repertorio de temas, composiciones y tipologías. En este sentido, esta muestra explora cómo los fotógrafos de Magnum Photos han abordado la visión del cuerpo desde 1930 hasta la actualidad. Las imágenes buscan trascender la mera labor documental, para exponer aspectos característicos de las vidas y personalidades de los sujetos retratados a través de una profunda interacción con su fisicidad.

La exposición incluye imágenes de :

Eve Arnold (Filadelfia, EE.UU, 1912 – Londres, Reino Unido, 2012).
Olivia Arthur (Londres, Reino Unido, 1980).
Werner Bischof (Zurich, Suiza, 1916 – Trujillo, Perú, 1954).
Antoine D’Agata (Marsella, Francia, 1961).
Bieke Depoorter (Cortrique, Bélgica, 1986).
Cristina Gª Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 1949).
Bruce Gilden (Nueva York, EE.UU, 1946).
Philippe Hallsman (Riga, Letonia, 1906 – Nueva York, EE.UU, 1979).
Tim Hetherington (Birkenhead, Reino Unido, 1970 – Misurata, Libia, 2011).
Herbert List (Hamburgo, Alemania, 1903 – Múnich, Alemania, 1975).
Susan Meiselas (Baltimore, EE.UU, 1948).
Miguel Rio Branco (Las Palmas de Gran de Canaria, 1946).
Alessandra Sanguinetti (Nueva York, EE.UU, 1958).
Alec Soth (Minneapolis, EE.UU, 1969).

Comisarias: Monserrat Pis Marcos (Sainsbury Centre) y Emily Graham (Magnum Photos)
La exposición organizada en colaboración con el Sainsbury Center y Magnum Photos.

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Sumérgete en una experiencia virtual y no te pierdas ni un detalle la exposición Magnum. El cuerpo observado. Muévete por la sala, aproxímate a cada imagen o accede a los textos explicativos para  disfrutar de la exposición desde donde quieras.

CHEMA MADOZ. LA NATURALEZA DE LAS COSAS… y su eco en la colección.

FECHA :Del 16 de enero al 2 de mayo de 2021

LUGAR Planta primera

Realizada en colaboración con La Fábrica, que organizó la muestra que durante parte de este año ha podido verse en el Jardín Botánico de Madrid, la exposición de Chema Madoz “La naturaleza de las cosas” recala ahora en las salas del Patio Herreriano con matices que amplían su significado y su ya de por sí extraordinario potencial evocador. A las fotografías que conforman lo que muchos consideran uno de los conjuntos de obra más singulares de Madoz se suman en Valladolid las obras de Joan Brossa, Ángel Ferrant y Perejaume, todas ellas pertenecientes a la Colección Arte Contemporáneo, con sede en el Museo, que se sitúan en diferentes ámbitos con respecto a la obra del fotógrafo madrileño, ya sea en su conocida relación con el lenguaje o en su característica especulación en torno a la forma. El título “La naturaleza de las cosas” es revelador, pues alude al modo en que Madoz desplaza su interés desde el objeto -que en modo alguno abandona, como se verá en la totalidad de las fotografías- hacia las formas de la naturaleza. A ellas se suma, en uno de los diálogos de mayor altura de la exposición, la dimensión entrópica y la regeneración de los objetos de Ángel Ferrant, cuyos “Objetos hallados” y fotografías documentales de su célebre exposición de 1932 en Barcelona son algunas de las obras más relevantes de nuestros fondos. Como ocurriera el pasado año en relación con Antonio Ballester Moreno, los objetos de Ferrant acuden ahora a otro encuentro, esta vez con Chema Madoz, con quien apela a múltiples y quién sabe si imprevistas contingencias semánticas.

PATIO HERRERIANO

Museo de Arte Contemporáneo Español

Calle Jorge Guillén, 6. 47003 Valladolid-España. Tlfno: +34 983 362 908

Martes a Viernes: 11.00 h. a 14.00 h.-17.00 h. a 20.00 h.

Sábados: 11.00 h. a 20.00 h.

Domingos: 11.00 h. a 15.00 h.

MPH

LEE FRIEDLANDER, el fotógrafo que cambió el instante decisivo por el encuadre preciso.

Lee Friedlander es uno de los fotógrafos más prolíficos del siglo XX. Tiene una de las obras más extensas y complejas de los artistas americanos. Con solo 28 años participó en su primera exposición colectiva en el MoMA de Nueva York. Su estilo parte del arte pop con la idea de romper los esquemas tradicionales. En la Fundación Mapfre de Madrid podemos conocer su trabajo hasta el 10 de enero de 2021.

Lee Friedlander (14 de Julio de 1934) empezó a fotografiar en el instituto. Tras graduarse se inscribió en el Art Center School of Design de Los Ángeles pero lo dejó desencantado por el nivel de las clases. Todo cambió cuando conoció al pintor y fotógrafo Alexander Kaminski, un punto clave en su formación.

A partir de entonces se deja llevar por la intuición armado con su Leica o ahora con su cámara de formato medio. La clave es encontrar la forma de romper los moldes, ofrecer siempre algo nuevo que nunca se ha hecho. Hacer algo cercano a la libertad creativa solo con la ayuda de la intuición y una cámara.Lf 1281 10Lee Friedlander Oregón, 1997 Imagen de plata en gelatina 51 x 40,5 cm Cortesía del artista y de Fraenkel Gallery, San Francisco © Lee Friedlander, cortesía de Fraenkel Gallery, San Francisco

En la exposición de la Fundación Mapfre, comisariada por Carlos Gollonet, encontramos una retrospectiva en orden cronológico de las series del autor. Desde las portadas de los discos de jazz hasta sus amados y venerados libros. También descubriremos, entre las 350 fotografías que componen la exposición, diversos diálogos y asociaciones entre los disparos del autor.

La exposición de Lee Friedlander

Como viene siendo habitual en la Fundación Mapfre, las copias de las exposición son vintage. Son fotografías originales positivadas por el autor a partir de sus negativos de 35 mm de una Leica y de los negativos de formato medio de una Hasselblad con la que trabajó entre 1990-2000.

El valor es incalculable. No vemos una interpretación de un laboratorio sino la visión real del fotógrafo. Así es como quiere que pasen a la posteridad. Ni más claras ni más oscuras, con más o menos máscaras. La visión de Friedlander es así, por encima de lo que podemos ver en sus libros o en las portadas de los discos de Miles Davis o de cualquier otro autor de la mítica Atlantic Record.Lf 1 18Lee Friedlander Nashville, 1963 Imagen de plata en gelatina 35,5 x 28 cm Colecciones Fundación MAPFRE © Lee Friedlander, cortesía de Fraenkel Gallery, San Francisco

La exposición son seis décadas de trabajo. Empezamos con una sala dedicada a los discos de jazz. Retratos frontales, picados, recreando la fuerte iluminación cenital que convertía a los músicos en dioses. Quizás es su mayor contribución al mundo del color.

Luego vemos su trabajo en los años sesenta. Sus fuentes (alguna vez habrá que escribir sobre la importancia de las fuentes) son, como en la mayoría de las ocasiones, Walker Evans y Robert Frank. Pero como los buenos creadores no es una copia. Crea un estilo propio en el que empieza a fotografiar lo banal para transformarlo en arte. En cierta manera estamos viendo arte pop, que surgió en aquellos años en los EEUU después de absorber todo lo que llegaba del Reino Unido.

Aquí encontramos la esencia de Friedlander, las imágenes que fundaron el mito. Desde la serie Little Screens donde convierte a la incipiente televisión en un elemento más de la sociedad. Fotografía el aparato en habitaciones vacías, siempre encendida y con un rostro en el interior. Hasta Walker Evans comentó para Harper´s Bazaar la serie de un fotógrafo que hasta entonces solo vivía de las portadas de discos.

Son imágenes aparentemente confusas, donde nada parece ordenado, donde todo parece reflejar el caos. Pero después de leer correctamente la fotografía, todo adquiere sentido.

Lf 8 20Lee Friedlander Nueva York, 1963 Imagen de plata en gelatina 28 x 35,5 cm Cortesía del artista y de Fraenkel Gallery, San Francisco © Lee Friedlander, cortesía de Fraenkel Gallery, San Francisco

Durante los años sesenta viajó con su familia por Europa gracias a una beca Guggenheim. Y visitó España, las dos grandes capitales y el sur por la provincia de Málaga. En esta exposición podemos ver algunas de las fotografías, casi inéditas, que hizo por estas ciudades.

Otra sección importante es la dedicada al mundo del retrato. Rompe de nuevo con los convencionalismos de este género. Trata de la misma forma a los desconocidos que a los más famosos. Ahí están los retratos que hizo a sus amigos fotógrafos como Diane Arbus o Walker Evans:

Estos rostros son vestigios impresos de los roces de Friedlander con la vida, pequeñas huellas fósiles, así de naturales, sin las numerosas intervenciones causadas por el arte manual.

Los años setenta y ochenta

Nos adentramos en la década de los setenta y los ochenta, en la época en la que suaviza su estilo, en la que las copias bajan el contraste y ganan una gama de grises inmensa. Es el momento de uno de sus libros más celebrados, The american monument, donde plasma como nunca se ha visto los monumentos de su país. O Factory Valleys, donde plasmó la vida de los trabajadores.Lf 158 05Lee Friedlander El padre Duffy, Times Square, Nueva York, 1974 Imagen de plata en gelatina 28 x 35,5 cm Cortesía del artista y de Fraenkel Gallery, San Francisco © Lee Friedlander, cortesía de Fraenkel Gallery, San Francisco

Huye de la perfección y fotografía como respira. Pueden ser el resultado de lo primero que ve al mirar, lejos de los encuadres donde se busca más la perfección del monumento más que su integración con el entorno. No se trata de sacarlos bonitos, sino reales.

No se trata de sacarlos bonitos, sino reales.

Como bien dicen su visión no se corresponde con el instante decisivo de Cartier Bresson, donde todo se desmoronaría después de hacer la foto. Lo que importa en la fotografía de Friedlander es el encuadre preciso. Esta es la seña de identidad del autor y lo que se debería estudiar en todas las escuelas.

Si en sus fotografías faltara algo de lo que vemos se caería como un castillo de naipes, como un arco cuando le quitas la clave. Es difícil llegar a este estado. Y seguro que muchos le acusaran de fotografiar el caos. Pero todo consiste en saber leer la fotografía.

De los noventa a la actualidad

En aquellos años cambió al formato medio para trabajar en el desierto de Sonora y conseguir sacar el detalle hasta sus últimas consecuencias. En principio solo iba a utilizarla para este trabajo titulado The desert seen pero siguió con la Hasselblad Superwide.Lf 1367 21

Lee Friedlander Parque Nacional de Grand Teton, Wyoming, 1999 Imagen de plata en gelatina 51 x 40,5 cm Cortesía del artista y de Fraenkel Gallery, San Francisco © Lee Friedlander, cortesía de Fraenkel Gallery, San FranciscoCon esta cámara volvió a mirar sus temas clásicos basados en el paisaje americano. Pero visto desde una perspectiva social, alejado de la visión turística y lleno de sentido… Sus trabajos, sus series abarcan más de diez años de trabajo. No es un encuentro casual con la realidad. Es toda una interpretación que exige ver su trabajo con tiempo.

A Friedlander le gusta buscar metáforas visuales que exigen una mirada atenta. Para ello, incorpora un repertorio banal, creando argumentos visuales confusos que sacuden al espectador con un sentido de la ironía derivado de la yuxtaposición de objetos o ideas aparentemente inconexos. Sus ingeniosas asociaciones nos provocan desconcierto al conectar el disparate con la identificación

Su trabajo es inabarcable. Y en la exposición podemos hacernos una idea de los más de cincuenta libros que ha publicado…. Como decimos muchas veces, no nos queda más remedio que acercarnos a la exposición y aprender, con música de jazz de fondo, en qué consiste esto de fotografiar. Lee Friedlander

Del 1 de octubre de 2020 al 10 de enero del 2021

Fundación Mapfre

Paseo de Recoletos, 23, Madrid Entrada: 3€ (lunes no festivos gratuito)

WALKER EVANS, de la frustración a la rebeldía: la mirada directa que redescubrió y redefinió la AMÉRICA MÁS COTIDIANA

por Cartier Bresson no es un reloj 

La fotografía no sería lo que es, ni de la forma en que lo es, si no fuese por Walker Evans. Esto puede parecer demasiado contundente, pero lo cierto es que esas fotografías en apariencia “impersonales” y con ese engañoso halo de simpleza y estética anodinas han marcado el devenir de este medio e influido en muchos y muy diferentes autores. Es el lógico resultado de la fuerza y la contundencia de la mirada de un fotógrafo cuya visión directa y sobriedad compositiva asombran, atrapan y, sobre todo, calan.

Y es que Walker Evans, su forma de mirar, su estilo minimalista o de una sobriedad cruda, como muchos lo definen, y su pretendida objetividad, están cargados de intención, de significado y de intencionalidad, aunque pueda sonar contradictorio. Evans es ese fotógrafo que cuanto más se esconde detrás de su cámara, cuanto más pretende “desaparecer” como autor, más presente, profunda, reconocible y personal es su huella.

Así, a Walker Evans le debemos muchísimas cosas; también, y esto sorprenderá a más de uno, la existencia de “Los Americanos” de Robert Frank. Y es que fue Evans quien escribió y firmó de puño y letra una de las recomendaciones que hicieron que la fundación Guggenheim aceptara becar al entonces desconocido fotógrafo suizo.

Pero, curiosidades históricas aparte, lo cierto es que la fotografía documental no podría entenderse sin la figura y el trabajo del célebre y temperamental fotógrafo nacido en Saint Louis, Missouri en noviembre de 1903.

Escritor frustrado, su amor por la letra impresa se tradujo en una compulsiva presencia de carteles, palabras sueltas y eslóganes en muchas de sus fotografías. Evans convirtió los textos que encontraba aquí y allá, pegados en paredes o atrapados en letreros, en imágenes con las que contar mucho más que lo que las palabras por sí solas expresaban. Su “venganza” por no haber podido vivir de la escritura fue ir más allá de la palabra escrita y trascender su significado a través de su cámara.

Con Evans aprendimos (y seguimos aprendiendo) a ver la sobria y genuina belleza de las estampas cotidianas, esos paisajes, personas y rincones que forman parte de nuestro día a día y que la costumbre y familiaridad han vuelto casi invisibles a nuestros ojos. Evans es el ejemplo de fotógrafo que se fija en lo que se oculta ante los ojos de todo el mundo.

Y es que, sin Walker Evans, fotógrafos como el propio Robert Frank, Helen Levitt, Diane Arbus o Stephen Shore, por citar unos pocos, no serían lo que son, o lo que fueron, ni en la forma en que lo fueron. Y no sólo fotógrafos, también artistas conceptuales como Andy Warhol y Jasper Jones han bebido de las fotografías de Evans. Incluso hay quien, como José Manuel Navia, afirma que el mirar a Evans es el mejor Paracetamol para acabar con los dolores de una crisis fotográfica.

Nacido en el seno de una familia adinerada del medio oeste, Walker Evans comenzó a tomar fotografías en 1928. Fue el que institucionalizó, por decirlo de alguna manera, lo que ya apuntó, y de forma magnífica, el francés Eugène Atget con sus famosas fotografías del París de principios del siglo XX. Paisajes frontales, directos, “limpios”, tan provocadoramente impersonales que acaban marcando y trazando un estilo y una forma de ver y entender la fotografía tremendamente personal. Suena a contradicción, pero ese es uno de los grandes secretos de Evans: ocultarse tanto y mostrar tanta distancia hacia lo fotografiado, tanta “objetividad”, que su mirada y su presencia se hace tan fuerte, y tan manifiesta, que apabulla. ¿Quién no mira sus fotos y no dice, sin el menor atisbo de duda, “Evans”? ¿Y quién no es capaz de reconocer su huella, a veces sutil a veces profunda, en tantos y tantos fotógrafos a lo largo de la historia, incluso entre los más modernos y aparentemente rompedores?

Curiosamente, las primeras fotografías que publicó, allá por 1930, no eran “muy Evans”. Eran tres imágenes del puente de Brooklyn, en Nueva York, que se incluyeron en el libro de poesía “The Bridge” de Hart Crane. Son fotos muy del estilo Bauhaus, con sus líneas y geometrías casi de cuadrícula, que recuerdan en parte a Atget, pero menos de lo que lo harán sus trabajos posteriores. Es fácil confundirlas con la obra neoyorquina de Berenice Abbott, que fue, precisamente, la encargada de guardar y difundir la obra del magnífico fotógrafo francés. 

De izquierda a derecha, fotos de Walker Evans, Berenice Abbott y Eugène Atget

Pero mientras Atget documentó de forma consciente un París que amenazaba con desaparecer, el trabajo documental de Evans no tuvo, en principio, una intencionalidad evidente en ese sentido. Al menos, no por su parte. Lo admitió él mismo al hablar sobre su excelente trabajo para la FSA (Farm Security Administration):

Iba por mi cuenta, con mucha libertad, donde quisiera, simplemente documentando las cosas que veía, que me interesaban. Estaba solo la mayor parte del tiempo. No buscaba nada, las cosas me buscaban a mí. Solo fotografié lo que me atraía en aquel momento y, sin darme cuenta, resulta que estaba documentando una época.

Pero en realidad hizo mucho más que documentar inconscientemente una época. Evans desarrolló y se reafirmó en un estilo propio, y lo defendió contra viento y marea, pese a que le costara, entre otras cosas, el despido de la FSA.

Dicen los que lo conocieron que no era de los que se cortaba a la hora de decir lo que pensaba, que era testarudo e incluso manifiestamente arrogante. Sus fotos destilan una soledad que, deliberada o no, se percibe claramente en la aparente simpleza de sus paisajes o incluso en la mirada de sus sujetos. Su obra nos traza el perfil de un fotógrafo distante, escrupuloso en su método, pero también comprometido con su forma de observar y ver el mundo.

Autorretrato

En algunas de las entrevistas que se conservan, el estadounidense se muestra tan directo, frontal y desnudo como sus imágenes. No había artificio en su discurso visual, y tampoco lo hay, en ningún sentido, en sus palabras. Por eso, además de ver, analizar y disfrutar de su obra, resulta tan elocuente y esclarecedor escuchar y leer sus impresiones sobre la que fue su pasión y su profesión.

SOBRE SU PERSONALIDAD COMO FOTÓGRAFO

Fui un fotógrafo apasionado y, por un tiempo, arrastré cierto sentimiento de culpabilidad. Pensé que la fotografía estaba sustituyendo a otra cosa; a la escritura. Yo quería escribir. Pero me sentí muy comprometido con todas las cosas que podían salir de una cámara y me volví un fotógrafo compulsivo. Respondía a un verdadero impulso.

Cuando era niño, tenía una pequeña cámara, una barata, y di mis primeros pasos en lo que era mi hobby revelando películas en el baño y cosas así. Creo que todo tuvo mucho que ver con la pintura. Varios de mis amigos eran pintores y fue así como adquirí cierta educación visual.

Pinturas de Walker Evans

SOBRE SU FRUSTRACIÓN CON LA ESCRITURA

Cuando había buena luz, no podía estar quieto. Eso me avergonzaba un poco, porque la mayoría de mis fotografías tenían algo ridículo, casi cómico. Por aquel entonces, a los fotógrafos se les miraba con desdén. Años más tarde, me tomé eso como un desafío. Pero supongo que en mis comienzos pensaba que fotografiar era una actividad menor. Creía que lo que debía hacer era escribir.

Intenté hacerlo durante mi estancia en París, pero me sentía bloqueado, sobre todo porque me exigía mucho. Escribir es algo para lo que hay que ser osado, atrevido. Había leído mucho y sabía lo que era escribir. Pero los jóvenes tímidos como yo rara vez somos atrevidos.

Autorretrato

SOBRE LA INFLUENCIA DE LA LITERATURA EN SUS FOTOS

Creo que la fotografía es la más literaria de las artes gráficas. Al principio no era muy consciente de ello, pero ahora sé que incorporé el estilo de Flaubert mi fotografía de forma casi inconsciente: me influyeron su realismo y su naturalismo, y también su objetividad, entendida como la no presencia del autor, y la no subjetividad. Todo eso puede aplicarse a la forma en la que yo quiero usar la cámara. Pero, espiritualmente, el que más me ha influido ha sido Baudelaire.

SOBRE SUS COMIENZOS

Mis primeras fotos eran muy planas como para ser consideradas artísticas y nadie me veía como un artista. No conseguí que nadie me prestara atención. La gente que miraba mi trabajo decía, “vale, es solo una instantánea de un jardín trasero” o “bueno, eso no es nada. ¿Para qué lo haces? Solo es un coche viejo o un hombre pobre. Eso no es nada, no es arte”. Pero yo sabía que era todo lo contrario, fui terco y me mantuve fiel al mismo estilo. Ahora ya nadie me dice esas cosas.

Fotografiar mansiones fue uno de sus primeros trabajos

SOBRE LA SIMPLICIDAD Y LA BELLEZA

Creo que una fotografía debe ser original y verdadera, honesta y de una simplicidad directa. Creo que en ese sentido soy un moralista, porque la honestidad y la verdad son valores morales. Pero la belleza es algo más. Hay que ser jodidamente cuidadoso a la hora de usar esa palabra. No sé si podría decir qué es la belleza, pero es algo que tiene que estar ahí.

SOBRE EL SECRETO DE LA FOTOGRAFÍA

A veces parece que con la cámara se trata de todo o nada. O bien obtienes lo que buscas a la primera, o lo que haces resulta inútil. No creo que la esencia de la fotografía tenga tanto que ver con eso. Su esencia sale a la luz en silencio, con un destello de la mente, y con una máquina. El secreto de la fotografía es que la cámara adquiere el carácter y la personalidad de quien la usa. La mente trabaja en la máquina o, más bien, a través de ella.

SOBRE LA COMPOSICIÓN Y EL INSTINTO

Tal y como yo lo veo, en fotografía todo se hace instintivamente, no de forma consciente. No pienso mucho en la composición, y lo hago de forma consciente, pero es algo que está en mi cabeza, que funciona por instinto. De vez en cuando, la dejo de lado para no resultar muy artístico. Composición es la típica palabra de maestro de escuela. Cualquier artista compone. Prefiero componer originalmente, naturalmente, en lugar de hacerlo conscientemente. La forma y la composición son terriblemente importantes. No puedo soportar un mal diseño o un objeto inadecuado en una habitación. Lo mismo me sucede con la forma.

SOBRE CÓMO DESCUBRIÓ SU ESTILO

Cuando trabajé para la Farm Security Administration, yo era muy inocente en lo que respecta al gobierno, a todo lo que tenía que ver con Washington. Hice aquel trabajo de forma tan descuidada…

Creo que en realidad estaba fotografiando contra el estilo imperante en aquella época; contra la fotografía de salón, contra la fotografía embellecedora, contra la fotografía artística. Estaba haciendo un trabajo no artístico y no comercial. Sentí, y es verdad, que estaba en el camino correcto, que estaba dando nuevos pasos, que estaba encontrando mi vena fotográfica, y lo sabía, pero no era plenamente consciente de ello.

SOBRE SUS COMPAÑEROS EN LA FARM SECURITY ADMINISTRATION

Miro las fotos que hicieron el resto de fotógrafos y veo que no tienen lo que yo tengo. Creo que soy egoísta y presumido al decirlo, pero entonces yo sabía quién era en lo que se refiere a mi ojo para fotografiar, sabía que tenía un buen ojo, mientras que los otros eran unos farsantes o, simplemente, no veían nada en realidad. Sé que es una falta total de modestia por mi parte, pero es algo que siento que tengo que decir.

Yo nunca tuve la pretensión de cambiar el mundo. Y esos contemporáneos míos que estaban convencidos de que iban a derrocar al gobierno de los Estados Unidos y crear un mundo nuevo eran solo unos idiotas para mí.

SOBRE EL PICTORIALISMO

El fotógrafo que es un verdadero artista nunca crearía imágenes de tipo romántico, como lo hicieron tantos fotógrafos de principios del siglo XIX y XX usando trucos de enfoque y retoque para disfrazar la fotografía y empujarla en dirección a la pintura, cosa que es ridícula… La fotografía debe tener el coraje de presentarse como lo que es: una composición gráfica creada por una máquina y un ojo, algunos productos químicos y papel. Técnicamente, no tiene nada que ver con la pintura.

SOBRE FOTOGRAFIAR LA NATURALEZA

Por una u otra razón, las fotografías de la naturaleza me aburrieron desde el principio. Las miraba y pensaba, “Oh, sí, mira, una duna. ¿Y qué?”

SOBRE ALFRED STIEGLITZ

Tus compañeros artistas pueden enojarte y estimularte al mismo tiempo. A mí me sucedió con Alfred Stieglitz. Cuando empecé a ver sus fotografías, encontré en él a alguien “contra” quien trabajar. Su estilo era demasiado artístico y romántico. Me proporcionó una estética contra la que afinar y dirigir la mía, una contraestética. Pero respeto a Stieglitz por algunas cosas, creo que peleó muy bien a favor de la fotografía.

SOBRE LO QUE APRENDIÓ DE EUGÈNE ATGET

Ves la obra de Eugène Atget y sientes eso que algunas personas llaman poesía. Yo también lo llamo así, pero para mí hay una palabra mejor: trascendencia. Cuando Atget fotografía la raíz de un árbol, su foto trasciende al objeto. Es algo que el resto de fotógrafos no consiguen. Se hacen millones de fotografías todo el tiempo y no trascienden nada, no son nada. En este sentido, la fotografía es un arte muy difícil y probablemente depende de un don, un don que a veces es inconsciente, un talento extremo.

Por supuesto, hay muchas personas extremadamente dotadas y talentosas que no piensan en usar una cámara, pero si lo hacen, eso se nota. ¿Qué tiene de bueno Tolstoi? Que un párrafo suyo describiendo a una joven rusa es universal y trascendente, mientras que lo mismo escrito por otro autor no aporta mucho.

Foto: Eugène Atget

SOBRE EL REVELADO Y LA IMPRESIÓN

El revelado y la impresión son muy importantes. La técnica de impresión es algo oculto, privado, y así debería serlo. Una impresión tiene que ser verdadera, y también eficiente, y puede serlo, fotográficamente hablando. Tienes que tener gusto y saber qué es lo correcto, por ejemplo, en lo que respecta a la interpretación de la luz, que no es poco. Coge un negativo e imprímelo de varias maneras y solo una será la correcta. Es una cuestión que tiene que ver con la verdad. Puedes imprimir una imagen muy falsa de un negativo maravilloso, o puedes hacer una que sea verdadera.

SOBRE LA DIFICULTAD DE LA FOTOGRAFÍA

Considero la fotografía como un acto extremadamente difícil. Creo que el resultado de un trabajo que es evocador y misterioso, y al mismo tiempo realista, es algo grandioso y raro, y quizás, a veces, casi un accidente.

Es fácil fotografiar la luz reflejándose en una superficie, lo verdaderamente difícil es capturar la luz en el aire.

SOBRE LA FOTO DE PAUL STRAND QUE LE EMOCIONÓ

Hay una foto de Paul Strand que me emocionó mucho, la de su famosa mujer ciega. Me dije: “Eso es lo que hay que hacer”. Esa foto es contundente, es real y así me lo pareció. Es estremecedora, brutal.

Mujer ciega, de Paul Strand

SOBRE LO QUE LES DICE A SUS ESTUDIANTES

En primer lugar, les digo que el arte no se puede enseñar, pero que se puede estimular y que un profesor con talento puede derribar algunas barreras, que se puede crear una atmósfera que abre las puertas a la acción artística. Pero la cosa en sí es tan secreta y tan inaccesible… Y no puedes estimular el talento en cualquiera.

Apuesto por el hechizo y el poder visual de un sujeto que puede no ser estéticamente atractivo, hay que mostrar eso de inmediato y luego intentar hacer otra cosa. Para eso es la universidad, o es para lo que debería ser: un lugar para la estimulación y el intercambio de ideas y la oportunidad de dar a las personas el privilegio de comenzar a tomar parte de la riqueza de la vida que hay en todos y que debe ser descubierta.

SOBRE EL DON DEL FOTÓGRAFO

Un fotógrafo debe tener don de gentes. Puedes hacer un trabajo maravilloso si sabes hacer que la gente entienda lo que haces y se sienta bien con ello. Y puedes hacer un trabajo horrible si lo que haces es ponerlos a la defensiva, que es como suelen estar todos al principio. Tienes que sacarlos de ese estado y hacerlos participar.

El Evans que se nos perfila a través de sus fotografías es un descriptor puro de lo que ve, alguien que muestra la realidad sin artificios, pero la clave está en que no se limita a representarla. Con Evans, y aunque pueda parecer contraproducente, la fotografía sigue siendo interpretación. Evans, en su esencia, no es diferente de otros fotógrafos, pese a que, como le hemos leído en este mismo post, fotografiara “contra” el estilo imperante en su época. Su mirada es un intento de comprender lo que ve y de plasmar el resultado de ese esfuerzo en aquello que atrapa con su cámara. Por eso su objetividad no debe entenderse como una ausencia o negación de la intencionalidad. La intención reside siempre esa sed de comprensión, esa necesidad de plasmar, de captar y de contar el mundo tal y como él lo ve y lo (re) construye en su mente. Por eso su objetividad no está reñida tampoco con la subjetividad. Toda mirada es subjetiva. Su objetividad es la ausencia de artificio, de ornamentos, la frontalidad, la simplicidad directa de sus composiciones… Ese decálogo de la objetividad es en realidad una construcción subjetiva. Evans es la prueba de que lo objetivo, si es que existe (ese es otro debate) no impide ni mata lo subjetivo, y que Incluso puede evidenciarlo, subrayarlo.

Esto explica un curioso fenómeno que se da a la hora de observar y analizar las fotografías de Evans. Son tan “reales”, tan “limpias”, tan “objetivas”… que tras un tiempo observándolas esa familiaridad o autenticidad que destilan en un primer momento se nos vuelve extraña. Es como el aroma de un perfume, en el que unas notas de salida dan paso al cuerpo de la fragancia, a la personalidad de la misma, al corazón o la esencia. Lo mismo sucede con las imágenes de Evans. Esa primera capa visual tan sobria y tan ‘Evans’ que nos muestra un edificio en su frontalidad, o un retrato directo, va desvelando, poco a poco, pequeños matices con capacidad para hilvanar significados (y sensaciones) mucho más amplios. Y más profundos. La simplicidad se retira como un velo que esconde un secreto. Ahí es donde la mirada de Evans se funde con nuestra propia memoria visual y nuestros sentimientos. Ahí es, en definitiva, donde Evans nos atrapa. Y no siquiera nos hemos dado cuenta de ello.

Evans no solo fotografía de forma directa para enseñarnos lo que ve “tal y como es” sino para enfrentarnos a nosotros, espectadores, a esa imagen, de tú a tú, sin barreras, sin escudos, sin protección. Su fotografía directa nos convierte en observadores directos. Evans se esconde tras la cámara y detrás de nosotros. Sus imágenes son palabras cortas, a veces ásperas, susurradas en nuestros oídos. Es esa presencia suya, esa forma de desnudar la imagen, de hacerla parecer tan “inofensiva”, tan unidimensional, tan naif, la que nos hace totalmente receptivos a esa estela que, como en el caso del perfume, dejan sus imágenes. Así ha trascendido y trasciende Evans, así ha marcado la historia de la fotografía, así sigue tan presente y tan actual casi 45 años después de su muerte.

La cuestión del arte en la fotografía puede reducirse a esto: es la captura y proyección de los placeres de la vista; es la definición de la observación plena y sentida.

Walker Evans, pese a lo que se dice muchas veces, no es un mero documentalista de lo que ve, sino que se “sirve”, por así decirlo, de lo que ve para combinarlo con su expresión personal y trascender la propia imagen y el propio ejercicio de mirar. Por eso a Evans le gustaba hablar de “documentalismo lírico” o “poético”, un término que solemos asociar con mucha más facilidad a trabajos como “Los Americanos” de Robert Frank, citado al comienzo de este post. Y es ese documentalismo lírico el que explica que la noción fotográfica de Evans no estuviese reñida, sino todo lo contrario, con el concepto de arte.

Porque toda fotografía, y más la buena fotografía, esconde un secreto no revelado, y las fotografías de Evans no son una excepción. En su caso particular, parece hacer las cosas muy visibles, muy presentes, muy auténticas, pero también hay en ellas, y resulta evidente, una (in)quietud, una especie de silencio visual, que es la forma en la que Evans nos inocula su personal misterio. Con Evans la vertiente artística de la fotografía reside en ese instante visual y conceptual en el que lo visible entra en contacto con lo invisible, donde esas imágenes tan “reales” que parece que podemos tocar comienzan a sugerir capas ocultas, una densidad oculta, un propósito, una intención… una historia.

En un texto escrito para ‘Message from the interior’ (Mensaje desde el interior) de 1966, una de sus últimas publicaciones, el fotógrafo estadounidense cita unas palabras de Matisse que resultan evocadoras y, en su caso, más que significativas: “La exactitud no es la verdad”. Porque Evans no es notario de la “verdad”, ni de lo “real”, conceptos ya en su época bastante difusos. Tampoco es un adalid de la “autenticidad” de lo que tiene ante sus ojos, no es ese su objetivo, lo que hace Evans es ejercitar la honestidad de su mirada, reafirmar la entidad y esencialidad misma de lo que ve y de cómo lo ve, de su forma de interactuar y construir formas y significados, y lo hace sin medias tintas, de forma exhaustiva. Nada tiene que ver, en el fondo, con la objetividad o la veracidad, sino que su obra es una reivindicación de una forma de observar directa y sin fisuras. Y eso es, precisamente, lo que lo ha hecho a Walker Evans legendario e inmortal.

Mira fijamente. Es la forma de educar tu ojo, y más. Mira, curiosea, escucha, escucha a escondidas. Muere sabiendo algo. No estás aquí por mucho tiempo.

NOTAS: Las palabras de Walker Evans han sido extraídas, adaptadas y traducidas de varias entrevistas al autor (originales en inglés).

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