Carlos Pérez Siquier, el fotógrafo que cambió la historia de la fotografía en España

murió Carlos Pérez Siquier, el penúltimo genio de una generación de la que se acordaron tarde. Recibió todos los premios posibles, tiene un museo propio y fue capaz de ver la luz del Mediterráneo como nadie. En cualquier otro país sería un día de duelo nacional, aquí solo nos acordamos todos los que aprendimos de él.

El mundo ha cambiado mucho. Hace 90 años, cuando él nació en su querida Almería, todo era distinto. El mundo de la cultura y del arte vivía su edad de plata cuando todo se cortó de raíz. La guerra entre hermanos frenó en seco a la sociedad. Y su tierra se quedó todavía más aislada.

Él era un aficionado a la fotografía, algo que nunca debemos olvidar. Su fuente de ingresos era la banca, un horario de ocho a tres con chaqueta y corbata. Pero luego ese mundo gris cambiaba. Los números desaparecían y miraba directamente a la luz.

Hoy estamos todavía abandonados sin su mirar. Además no puedo ver sus libros para recordarle porque están guardados en el fondo de un trastero. Pero tenemos la memoria e internet para ver de nuevo sus trabajos, desde ‘La Chanca’ que le abrió las puertas hasta sus últimos disparos en el color que tanto le gustaron a Martin Parr.

El hombre que revitalizó la fotografía en España

A muchas personas, los más jóvenes del lugar, les costará entender todo lo que hicieron Carlos Pérez Siquier y José María Artero García en Almería en 1956. Solo por eso ya merecerían estar en el altar de la fotografía.

Ellos dieron forma a la revista del grupo AFAL (Asociación Fotográfica ALmeriense). La asociación se presentó en 1950, pero en el año 1955, José María Artero fue el presidente y Carlos Pérez Siquier el secretario. Él fue la parte artística y Artero la intelectual. Y todo cambió para siempre desde uno de los extremos más recónditos de la península.

Contra viento y marea, contra las modas que imperaban entonces, ellos dos buscaban, escribían y encontraban a aquellos fotógrafos que tenían algo que decir más allá del pictorialismo y el salonismo que triunfaban entonces.

Carlos Pérez Siquier

Fotograma de ‘Azul Siquier’

Como escribimos con motivo de la exposición que tuvo la historia del grupo en el Reina Sofía:

Alguien conocía a alguien, conseguían su dirección postal, y le enviaban una carta que tardaba días en llegar. Si estaba conforme les enviaba fotografías para ser publicadas en la revista de una asociación de Almería… Si había algún problema o querías hacer alguna pregunta no quedaba más remedio que escribir de nuevo una carta, ir a Correos, comprar un sello y esperar a que llegara la contestación. Hoy nos parece un milagro, pero no deja de ser el germen de una red social fotográfica. Pero con una virtud. No había tiempo para tonterías y se iba directamente al grano. A la pura fotografía.

Fueron los renovadores de la fotografía y lograron reunir a los mejores fotógrafos de la época en una revista que marcó el antes y el después… Hasta llegar a aquel anuario de 1958 en el que todo tuvo que terminar por culpa del dinero. Pero la semilla estaba plantada.

La calidad del grupo les llevó a exponer fuera de nuestras fronteras. Y nunca se les ha reconocido lo suficiente todo lo que hicieron para alcanzar el nivel que tenemos hoy en día. Cuando ellos empezaron apenas había asociaciones… Hoy son incontables.

Carlos Pérez Siquier, el fotógrafo

Su estilo era directo. No había compasión ni crítica alguna en sus disparos. No era un dios omnisciente, sino que fotografiaba lo que le gustaba. Así lo hizo desde el principio, en ese reportaje de ‘La Chanca’ en blanco y negro y en todos los trabajos posteriores ya en color.

https://youtu.be/wfoSr2B0y18

Desconozco si será cierto o formará ya parte de la leyenda, pero nunca utilizó un trípode ni quería saber nada del flash. Y su mirada evolucionó desde el reportaje clásico de los humanistas hasta los encuadres cerrados en los que el color era el protagonista.

Su estilo era directo. No había compasión ni crítica alguna en sus disparos. No era un dios omnisciente, sino que fotografiaba lo que le gustaba.

Se le puede reconocer por los colores que sacaba con su cámara. Una tonalidad saturada y limpia que bebía de la luz más difícil que solo podemos encontrar en Almería. Sus imágenes de la playa, cuando España se abrió al turismo, llamaron la atención de Martin Parr en la exposición que organizó en Nueva York en 2007:

El propósito de la exposición actual es demostrar que una cultura de fotografía en color igualmente viva en Europa operaba antes y durante los años 70. Este trabajo se había pasado por alto en gran medida, ya que no fue organizado como un movimiento, ni fue promovido por instituciones de alto perfil. Los coloristas estadounidenses que se dieron a conocer en los años 70 ahora disfrutan de un renacimiento, mientras que los equivalentes pioneros europeos siguen siendo relativamente oscuros.

Podemos encontrar muchas cosas sobre él en las redes, como el documental ‘Azul Siquier’ que espero que programen esta noche… ‘Detrás del instante’ le dedicó un capítulo en la primera temporada (ojalá llegue la tercera temporada)… Pero lo mejor será abrir un libro suyo y aprender todos los secretos de la fotografía. O ir a su museo

Era todo un personaje. Tuve la suerte de sentarme una vez a su lado y darle las gracias por existir. Nada sería igual si él no se hubiera esforzado tanto por mirar de una forma personal y sobre todo por comunicar y unir a todos los que tenían algo que decir con la cámara al hombro. Se ha ido uno de los mejores.

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